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Materias filosóficas 3- Filosofía II Real Decreto
3473 / 2000 de 29 de diciembre por el que se modifica el Real Decreto
1007/1991, de 14 de junio, por el que se establecen las enseñanzas
mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria.
(BOE 16/1/2001) Introducción La educación tiene como uno de sus fines esenciales el pleno desarrollo de la personalidad humana de los alumnos, incluyendo de modo preeminente su formación moral, de modo que el proceso y la acción educativa les permita ir asumiendo de modo crítico, reflexivo y progresivo el ejercicio auténtico de la libertad, de sus derechos y de sus deberes individuales y sociales en un clima de respeto y de tolerancia positiva hacia otras posturas morales, políticas y religiosas diferentes a las de su cultura original. En esa misma línea se dice en el dictamen sobre la Enseñanza de las Humanidades en la Enseñanza Secundaria que la educación moral es inherente a todas las áreas de conocimiento y es una tarea encomendada a toda la comunidad educativa. Ahora bien, sin perjuicio de valorar positivamente que la acción de toda la comunidad educativa es también de carácter moral, es necesario advertir que la reflexión ética, de carácter estrictamente filosófico, es indispensable en la educación moral transmitida a lo largo de toda la Enseñanza Secundaria. La Filosofía
práctica, entendida en un sentido amplio, abarca un conjunto de
temas de filosofía moral, de filosofía política y
de filosofía del derecho que exigen un nivel de conocimientos superior
y que son propios de la de reflexión racional y una capacidad de
argumentación crítica que no se produce en el nivel de la
educación moral ; por todo ello, la filosofía moral aporta
específicamente una reflexión más profunda y más
crítica sobre los fundamentos de la vida moral, de la acción
política y de la ley jurídica y todo ello permite ayudar
de modo importante a los alumnos a la construcción de una conciencia
moral y cívica acorde con las sociedades democráticas, plurales,
complejas y cambiantes en las que vivimos. En ningún caso y bajo ningún concepto, se puede considerar que la enseñanza de la Ética es una alternativa a la religión o religiones confesionales. La Ética debe ser patrimonio común de todos los alumnos y debe contribuir a formar ciudadanos racionales, críticos, abiertos y tolerantes ; es decir, que sepan fundamentar racionalmente sus convicciones morales y aprendan a tolerar a otros de modo positivo, es decir, a valorar y respetar las diferentes posiciones religiosas, morales o políticas por lo que tienen de enriquecimiento de la cultura humana y de aceptación de las limitaciones de la razón humana. Esa dimensión cívica de la enseñanza de la ética es muy importante en el contexto del actual sistema educativo y de la sociedad en que vivimos. Por lo tanto,
la materia de Ética para los alumnos de 4º de la ESO, refuerza
de modo significativo el papel que la educación moral en toda la
enseñanza secundaria y culmina con un nuevo nivel de profundización
y de crítica racional todo el entramado conceptual y actitudinal
que han ido construyendo los alumnos a lo largo de toda la educación
obligatoria La dimensión filosófica de la Etica no debe ser entendida como un tratamiento historiográfico o sistemático de todas las teorías éticas que han ido surgiendo a lo largo de la historia de la cultura occidental; hay que señalar a este respecto que la práctica docente en este nivel de 4º de la ESO demanda una fundamentación filosófica de la especificidad moral de los seres humanos y de algunos conceptos claves de la moralidad humana (vgr. Libertad, autonomía, valor, norma, derecho, deber etc.) y junto a ello una breve introducción a las principales teorías éticas del mundo occidental. En ese sentido, la filosofía moral que se enseña en 4º de la ESO tiene que ser una propedéutica filosófica de carácter ético que conecte con algunos temas de la Filosofía de 1º de Bachillerato (vgr. La persona, la acción y la sociedad ) y que sirva de iniciación al vocabulario filosófico, a los procedimientos argumentativos y a las teorías filosóficas de algunos autores importantes de la filosofía occidental que serán estudiados con posterioridad. Por último la enseñanza de la ética a los adolescentes cumple una función muy importante al proporcionarles una importante ayuda en la configuración de su propia identidad moral, ya que en esas edades los alumnos aprenden a reflexionar sobre criterios morales, sobre estilos de vida y a tomar decisiones sobre cuestiones que les interesan mucho en esa etapa de su vida (amistades, sexualidad, tiempo libre etc. ) 1. Conocer
y comprender los rasgos específicos de la moralidad humana en su
práctica individual y social, valorando el significado de la dignidad
personal, de la libertad de la recta conciencia, del bien y la verdad
y de los principios que orientan el bien obrar. La distribución de los epígrafes temáticos y de las unidades didácticas está realizada en concordancia con los objetivos propuestos y articulada en torno a las exigencias éticas derivadas de un proyecto de ética cívica fundamental en nuestra época: los Derechos Humanos.Abarca, ante todo, temas de filosofía moral y en menor medida de filosofía política y jurídica. Los contenidos de la Ética de 4º de la ESO deberán atenerse a los siguientes bloques temáticos, teniendo en cuenta las disponibilidades horarias actuales de esta materia en 4º de la ESO. 1. Problemas
morales de nuestro tiempo 2.La democracia
como ámbito de los proyectos éticos contemporáneos. Unidad 4:
los Derechos Humanos.
Unidad 7:
heteronomía y autonomía.
Unidad 10:
fundamentación de la vida moral. 1. Conocer
y expresar con claridad los rasgos propios de la moralidad humana y los
conceptos básicos de la estructura moral de los seres humanos,
tales como dignidad personal, valor, norma, deber y responsabilidad moral.
Real Decreto 3474 / 2000 de 29 de diciembre, por el que se modifican
el Real Decreto 1700 / 1991, de 29 de noviembre, por el que se establece
la estructura del Bachillerato, y el Real Decreto 1178 / 1992, de 2 de
octubre, por el que se establecen las enseñanza mínimas
del Bachillerato. (BOE 16/1/2001) Introducción La Filosofía es un modo de saber racional peculiar, ya que no es una -puesto que existen muchos sistemas filosóficos- ni tampoco es ciencia. Como "reflexión radical y crítica", la Filosofía a lo largo de su Historia se ha ocupado de unos problemas específicos referidos a la totalidad de la experiencia humana. Este curso debe exponer a los alumnos todos los problemas radicales de la Filosofía, ya que es el procedimiento más apropiado para lograr que entiendan la Historia de la Filosofía, es decir, los distintos intentos de solución. La Filosofía,
como materia del bachillerato, debe desempeñar las siguientes funciones: Para cumplir estas funciones, un curso introductorio debe dotar a los alumnos de una estructura conceptual suficiente de carácter filosófico. Si han de adoptar una actitud crítica y reflexiva, se les debe dotar de criterios, habituándoles a exigir de las teorías o de los hechos -de modo especial los hechos sociales- un grado suficiente de evidencia o necesidad ; si han de aprender a usar la razón, deberán conocer, al menos de modo práctico, las principales reglas de la lógica ; si deben aprender a pensar de modo autónomo, aprendiendo filosofía a la vez que filosofan, se les debe exigir que traten de fundamentar lo que digan o escriban ; y, si la filosofía debe servirles para alcanzar una concepción integrada de su mundo, debe proporcionarles una visión global del papel que desempeñan los distintos saberes y creencias, así como la organización sistemática del propio quehacer filosófico. Todo ello exige, no un tratamiento parcial de problemas filosóficos y científicos, sino una consideración integral de todos los problemas estructurales de la Filosofía: los que se refieren al conocimiento, a la realidad, al ser humano y al sentido de su acción, sobre todo en sociedad. Es decir, un curso introductorio, debe abordar todos los problemas filosóficos, porque sólo de este modo pueden hacerse cargo los alumnos de lo que ha significado y significa la Filosofía como saber acerca de la totalidad. Al diseñar
este curso, no se ha partido de una concepción determinada de la
Filosofía sino sólo de un elenco de problemas básicos.
El profesorado puede adoptar la perspectiva que le parezca más
oportuna, aunque debe mantenerla a lo largo del curso. Es evidente que
la tarea de introducir a la Filosofía se puede realizar desde cualquier
consideración sistemática ; pero lo esencial para que cumpla
su función integradora, en el período de formación
de la persona, es que presente a los alumnos una visión coherente
de la Filosofía, sin limitarse a reflexiones aisladas sobre cuestiones
inconexas o puntuales, privilegiando en exceso partes de la materia en
detrimento de otras igualmente relevantes. 1. Adoptar
una actitud crítica ante las cuestiones teóricas y prácticas,
exigiendo que estén siempre debidamente fundamentadas. Para que este primer curso introductorio, ya en el bachillerato, cumpla el objetivo de plantear los problemas específicos de la Filosofía dentro de un cierto orden lógico, parece oportuno distribuirlos en seis núcleos temáticos, en cada uno de los cuales se introducen tres subtemas o unidades. 1. El saber filosófico Se trata de proporcionar a los alumnos, a modo organizador, una visión de conjunto de lo que ha representado y representa el saber filosófico. Se debe presentar la especificidad de la perspectiva filosófica como actividad teórica diferente de las mitologías, de las religiones, de las ciencias y de la literatura. De igual modo, es preciso aclarar en qué sentido, desde sus orígenes, está estrechamente vinculada a su historia, totalmente necesaria para su comprensión. Unidad 1. Especificidad del saber filosófico. Sentido y necesidad de la filosofía. La filosofía y su historia.
Si la filosofía es un peculiar modo de saber, parece consecuente comenzar analizando la problemática que suscita el conocimiento humano, tanto desde el punto de vista psicológico como desde una consideración lógica gnoseológica. En este campo temático se deben presentar al alumnado los problemas filosóficos que se han ido generando históricamente en torno al conocimiento, como son el de la verdad, los posibles criterios de verdad y el alcance del conocimiento, tanto científico como filosófico. Asimismo, se debe hacer comprender a los alumnos la necesidad del rigor lógico, la coherencia del discurso y las reglas básicas de la argumentación. Unidad 2.
El conocimiento científico: orígenes, método y límites. 3. La realidad Este tercer campo temático debe dedicarse a los problemas filosóficos que plantea la realidad, es decir, todo el conjunto de objetividades no realizadas por el ser humano y que constituyen el mundo físico o la naturaleza. Acceder a esta realidad ha sido una aspiración constante de la filosofía desde sus comienzos. Los problemas que plantea este entorno físico son, fundamentalmente, los cosmológicos y los metafísicos. Las explicaciones científicas del mundo físico, así como los modelos teóricos sobre el universo, pueden ser un punto de partida, incluso muy útil, para que los alumnos potencien su sentido crítico ante teorías divergentes sobre el espacio, el tiempo, la constitución del cosmos, etc. Las cuestiones clásicas de la metafísica, desde el mundo clásico hasta nuestra época, permitirán al alumnado aproximarse a problemas que, independientemente de la actitud que se adopte ante ellos, constituyen un repertorio ineludible de temas tratados en el pensamiento occidental. Unidad 5.
El mundo físico y la ciencia. Las cosmovisiones científicas. 4. El ser humano Este núcleo
temático, de acuerdo con el desarrollo lógico del currículo,
sitúa al ser humano como una realidad intermedia entre lo natural
y lo cultural. De ahí que pueda realizarse una consideración
científica del hombre -biológica, psicológica y antropológica-,
para culminar con una antropología filosófica, en la que
se planteen temas como la relación entre mente y cuerpo, la persona
humana, libertad y determinismos, etc. 5. La acción humana En este núcleo temático se deben abordar todos los aspectos de la acción humana que estén vinculados con los valores y las normas que rigen a los individuos y a las sociedades humanas. Se debe tener en cuenta que algunos temas de ética han sido ya estudiados en el curso anterior. Por eso, en este apartado hay que analizar la fundamentación de las diversas teorías éticas. Será
preciso abordar, también, los aspectos esenciales del trabajo humano
relacionados con la transformación de la naturaleza y de la sociedad
mediante la tecnología, así como los problemas estéticos
de la creación artística. Unidad 11.
La acción transformadora: trabajo y tecnología. 6. La sociedad En este último núcleo temático deberán tratarse aquellos aspectos de la sociedad que no han sido estudiados en los contenidos sobre ética de 4.o de la educación secundaria obligatoria ni en los núcleos temáticos anteriores. En concreto, todo lo referido a la organización social, económica, política y jurídica, así como las teorías sobre el origen de la sociedad y el Estado, el poder y su legitimación. También tienen relevancia las cuestiones relacionadas con el Derecho y la Justicia, decisivas en una sociedad democrática, y, asimismo, las que se refieren a la capacidad humana para transformar el mundo. Unidad 14.
Interacción, cultura y estructura social. 1. Reconocer
problemas filosóficos y relacionarlos son los principales sistemas
filosóficos que los han desarrollado.
Introducción Con la Filosofía II (Historia de la Filosofía) culmina el ciclo de educación filosófica en el bachillerato. Esta materia debe estar en una estrecha relación con la Filosofía de primer curso de bachillerato, ya que supone una profundización conceptual y una visión histórica de los grandes problemas que se han analizado en este curso en torno al conocimiento, la realidad, el ser humano, la acción y la sociedad. La función que debe desempeñar la Historia de la Filosofía en el currículo de bachillerato es doble: por una parte, debe proporcionar una información básica que permita a los alumnos localizar filósofos y sistemas ; y, por otro lado, debe atender a completar la formación filosófica, mediante el estudio y análisis de algunos de los filósofos más representativos de cada época. La función informativa, sin embargo, no debe confundirse con una mera historiografía de todas las corrientes y tendencias filosóficas que ha habido en Occidente desde Grecia hasta nuestros días, ni menos aún como una simple doxografía, en la que aparezcan los distintos autores como creadores de opiniones filosóficas, sin mayor valor que el de la sucesión cronológica y la contraposición de pareceres. Conviene, no obstante, presentar al alumnado unas visiones de conjunto de cada época y un esquema de las principales tendencias y filósofos que las han representado. Esta función informativa, que puede realizarse como contextualización de la función formativa, no debe exigir desarrollos historiográficos exhaustivos ; pero sin ella, como es obvio, resulta difícil ahondar en aquellos filósofos que permitan completar la formación filosófica del alumnado. También es necesario resaltar la función reconstructiva de esta materia, que destaca la relevancia de los problemas teóricos planteados y de las respuestas ofrecidas por los filósofos en el pasado para nuestra comprensión de esos mismos temas en el presente. La Historia de la Filosofía que se imparte en segundo curso de bachillerato no es ni puede ser tampoco una Historia de toda la cultura occidental en todas sus manifestaciones ; pero se debe mantener un análisis contextual que permita captar el sentido diacrónico y dialógico de las ideas. Por lo tanto, se han de evitar varios peligros en la articulación del currículo: el historicismo filosófico exhaustivo, el historicismo culturalista, que disuelve la tradición filosófica, la mera doxografía y la excesiva erudición hermenéutica en el comentario de los textos. Sobre la base, pues, de una contextualización esquemática, puede abordarse el análisis de los problemas tratados en el curso anterior, explicados en el contexto de las corrientes y autores más importantes de la filosofía occidental, y todo ello mediante una no muy extensa antología de textos filosóficos significativos, llamados "canónicos", que presenten de forma coherente y relevante los problemas estudiados ; no hay que olvidar que la filosofía se muestra en sus textos originales, cuya lectura, comentario e interpretación resulta indispensable. La Historia
de la Filosofía se concibe como una materia común a todas
las modalidades del bachillerato, tanto más necesaria en las de
carácter científico y tecnológico, cuyos alumnos,
si no es por interés personal, no volverán a tener contacto
con la filosofía ; se hace precisa, por tanto, una sistematización
adecuada que ponga de manifiesto la relación que existe entre la
ciencia y la filosofía, así como una atención especial
a aquellos científicos que hayan tenido relevancia en la historia
de las ideas. 1. Conocer
y comprender los grandes períodos en que se divide la Historia
de la Filosofía occidental, así como su relación
con otras formas de expresión cultural. La Filosofía Griega: Las principales
cuestiones que cabe considerar son, por ejemplo, el tránsito del
mito al logos entre los presocráticos ; los primeros intentos metafísicos
de Parménides y Heráclito ; la significación de los
filósofos pluralistas ; Sócrates y los socráticos
menores; el nacimiento de la "polis" y de la democracia en Atenas,
y el proyecto ético del epicureismo y el estoicismo, etc. En cualquier
caso, se estudiarán Platón y Aristóteles de modo
específico, ya que resultan imprescindibles para comprender la
historia de la filosofía occidental. 1. La Filosofía Medieval y Renacentista: Debe contextualizarse la Filosofía medieval mediante los grandes problemas que se suscitan en torno a la necesidad de poner de acuerdo la fe, representada por las religiones monoteistas, y la razón, representada, sobre todo, por las filosofías de Platón y Aristóteles. El platonismo cristiano tiene su expresión más completa en el pensamiento de San Agustín de Hipona, en tanto que la síntesis entre cristianismo y filosofía aristotélica quedó modelada en el de Santo Tomás de Aquino. A partir del siglo XIV se inicia la crisis de la Escolástica medieval, que es consecuencia, por un lado, de la filosofía de Guillermo de Ockham y, por otro, de los desarrollos científicos del siglo XIV (Oresme, Buridan, Sajonia). El pensamiento
renacentista supone la introducción de nuevos temas de reflexión:
la matematización de la naturaleza, un nuevo concepto del hombre
o la funamentación moderna de la política. En este último
caso, adquiere un relieve especial la figura y la obra de N. Maquiavelo. 2. La Filosofía Moderna: El eje fundamental
es el nuevo concepto de racionalidad que surge en los siglos XVI y XVII
y se caracteriza por la secularización del pensamiento, el nacimiento
de la ciencia moderna, la búsqueda de una nueva antropología
basada en el sujeto consciente y una nueva forma de organizar el gobierno
basada en la democracia. En este período
histórico el profesorado seleccionará dos autores entre
los propuestos. 3. Filosofía Contemporánea: Entre las corrientes filosóficas del siglo XIX se pueden estudiar el liberalismo utilitarista de J.S. Mill, el materialismo histórico-dialéctico del marxismo, el vitalismo de Nietzsche, que suponen una culminación de los problemas de la filosofía y, a la vez, constituyen un antecedente del pensamiento actual. Mientras que el liberalismo utilitarista propone una concepción individualista que legitima el sistema económico en el que aún estamos inmersos, el marxismo se centra sobre todo en el análisis de las contradicciones del sistema económico y político propios del capitalismo industrial. Desde otra perspectiva, el vitalismo de Nietzsche se ocupa del ocaso de la cultura occidental dominada por los valores racionalistas de los griegos y los valores morales del cristianismo. La aparente dispersión de las corrientes filosóficas del siglo XX se puede articular desde la preocupación constante por el sentido del conocimiento y de la ciencia ; por el análisis del lenguaje en todas sus formas naturales y artificiales -Wittgenstein, el Positivismo Lógico y la Filosofía Analítica-. También se produce una evidente preocupación por la existencia y esencia del ser humano, tanto en el plano ontológico como el axiológico -Heidegger, Max Scheler, Sartre, etc.-. Por su relevancia y presencia en la filosofía española, deberemos tener en cuenta la figura de José Ortega y Gasset. De las unidades siguientes, el profesorado elegirá dos autores para su estudio específico. Unidad 13.
J.S. Mill. 1. Conocer
y manejar correctamente el vocabulario filosófico básico,
adquirido a lo largo del ciclo completo de formación filosófica. DECRETO 34/2002, de 7 de febrero, por el que se aprueba el currículo de las áreas de conocimiento y materias obligatorias y opcionales de la Educación Secundaria Obligatoria para la Comunidad de Madrid. Introducción En esa misma línea se dice en el dictamen sobre la enseñanza de las Humanidades en la Educación Secundaria que la educación moral es inherente a todas las áreas de conocimiento y es una tarea encomendada a toda la comunidad educativa. Ahora bien, sin perjuicio de valorar positivamente que la acción de toda la comunidad educativa es también de carácter moral, se debe advertir que la reflexión ética, de carácter estrictamente filosófico, es indispensable en la educación moral transmitida a lo largo de toda la Educación Secundaria. Estos criterios morales necesitan de una fundamentación propia que surge de la racionalidad práctica y moral y que consistirá en establecer un orden internamente coherente de determinaciones que ayuden al alumnado a comprender la moralidad. La construcción de esta fundamentación nos lleva necesariamente a la afirmación de la persona como fin en sí misma, valor absoluto. El respeto incondicional a la persona humana como una exigencia objetiva será el que cuente con más sólido fundamento para excluir radicalmente de la práctica educativa cualquier actitud o procedimiento que no satisfaga esa exigencia de respeto incondicionado a la dignidad del educando, exigencia esta objetiva y anterior a cualquier procedimiento consensual y, a su vez, objeto de descubrimiento por medio de la racionalidad dialógica que propugna y utiliza la filosofía moral. La formación en valores, fundamental en esta etapa educativa, culmina así con una reflexión formal de carácter filosófico que la afianza y justifica. La filosofía práctica, entendida en un sentido amplio, abarca un conjunto de temas de filosofía moral, de filosofía política y de filosofía del derecho, que exigen un nivel de conocimientos superior y que son propios de la reflexión racional y de una capacidad de argumentación crítica que no se produce en el nivel de la educación moral; por todo ello, la filosofía moral aporta específicamente una reflexión más profunda y más crítica sobre los fundamentos de la vida moral, de la acción política y de la ley jurídica, y todo ello permite ayudar de modo importante a los alumnos a la construcción de una conciencia moral y cívica acorde con las sociedades democráticas, plurales, complejas y cambiantes en las que vivimos. Así pues, la Ética constituye una materia propia, autónoma, de carácter filosófico y está ubicada netamente fuera del ámbito del área de las Ciencias Sociales, aunque en permanente contacto y diálogo con sus aportaciones conceptuales. En ningún caso, y bajo ningún concepto, se puede considerar que la enseñanza de la Ética es una alternativa a la religión o religiones confesionales. La Ética debe ser patrimonio común de todos los alumnos y contribuir a formar ciudadanos racionales, críticos, abiertos y tolerantes; es decir, que sepan fundamentar racionalmente sus convicciones morales y aprendan a tolerar a otros de modo positivo, es decir, a valorar y respetar las diferentes posiciones religiosas, morales o políticas por lo que tienen de enriquecimiento de la cultura humana y de aceptación de las limitaciones de la razón humana. Esa dimensión cívica de la enseñanza de la Ética es muy importante en el contexto del actual sistema educativo y de la sociedad en que vivimos. Por lo tanto, la materia de Ética para los alumnos de 4.o de la Educación Secundaria Obligatoria, refuerza de modo significativo el papel de la educación moral en toda la Educación Secundaria y culmina con un nuevo nivel de profundización y de crítica racional el entramado de conceptos y hábitos de conducta que han ido construyendo los alumnos a lo largo de la educación obligatoria. La reflexión filosófica propia de la Ética se centra en la dialéctica conceptual de nociones contrapuestas como libertad-determinismo, derecho-deber, bien-mal, valores-desvalores, normatividad-anomia, autonomía-heteronomía, responsabilidad-irresponsabilidad, legalidad-ilegalidad, etcétera. Además, la filosofía moral ayuda de modo específico a situar los problemas ético-políticos y ético-jurídicos en un nivel de universalidad y de abstracción racional mucho mayor que las ciencias sociales que, normalmente, se limitan a la mera descripción y explicación de hechos y de conflictos. A todo ello se añade que la Ética suele presentar en forma de dilemas los problemas morales generados en el mundo actual, tratando de desarrollar en los alumnos la capacidad crítica y argumentativa de un modo eminente y evitando siempre cualquier forma de adoctrinamiento moral, político o religioso. La dimensión filosófica de la Ética no debe ser entendida como un tratamiento historiográfico o sistemático de todas las teorías éticas que han ido surgiendo a lo largo de la historia de la cultura occidental; hay que señalar a este respecto que la práctica docente en este nivel de 4.o de la Educación Secundaria Obligatoria demanda una fundamentación filosófica de la especificidad moral de los seres humanos y de algunos conceptos claves de la moralidad humana (libertad, autonomía, valor, norma, derecho, deber, etcétera) y junto a ello una breve introducción a las principales teorías éticas del mundo occidental. En ese sentido, la filosofía moral que se enseña en 4.o de la Educación Secundaria Obligatoria tiene que ser una propedéutica filosófica de carácter ético que conecte con algunos temas de la Filosofía de 1.o de Bachillerato (la persona, la acción y la sociedad) y que sirva de iniciación al vocabulario filosófico, a los procedimientos argumentativos y a las teorías filosóficas de algunos autores importantes de la filosofía occidental que podrán ser estudiados con posterioridad. Por último, la enseñanza de la Ética a los adolescentes cumple una función muy importante al proporcionarles las bases para la configuración de su propia identidad moral, ya que en esas edades los alumnos aprenden a reflexionar sobre criterios morales, sobre estilos de vida y a tomar decisiones sobre cuestiones fundamentales en esa etapa de su vida. Desde el punto de vista metodológico, y dentro del mayor respeto a la libertad de cátedra, se proponen algunas orientaciones para la impartición de la materia. 1. El carácter novedoso de los primeros conceptos filosóficos con que se van a encontrar los alumnos, exige una exposición lo más clara y rigurosa posible por parte del profesorado, que deberá atender a su delimitación precisa. De este modo, en el desarrollo del curso, podrán evitarse los equívocos que suelen suscitarse por estrictas cuestiones terminológicas. 2. Resultan útiles los debates, siempre que se realicen dentro del más estricto respeto a las normas democráticas. 3. Los trabajos en equipo, con un adecuado reparto de tareas, y con una puesta en común final. 4. El análisis y comentario de textos éticos sencillos, literarios, de prensa, etcétera, relacionados con la temática del curso. 5. Son eficaces también, desde el punto de vista didáctico, los esquemas-resúmenes, que permiten captaciones globales, y los mapas conceptuales, que posibilitan apreciar las interrelaciones entre los conceptos más importantes de la materia. Objetivos 2. Comprender la génesis de los valores y de las normas morales, asumiendo críticamente que constituyen una construcción histórica y válida para todos los seres humanos y su fundamentación objetiva y común a todos, presente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 3. Valorar críticamente el pluralismo cultural y moral de las sociedades modernas, identificando las razones morales en que se apoyan los distintos planteamientos éticos que conviven en ellas. En concreto, se debe potenciar el estudio del espacio europeo como un espacio de valores morales muy importante en la construcción del futuro de la humanidad. 4. Identificar y analizar los principales conflictos morales del mundo actual en los que se manifiestan tesis antropológicas y éticas diferentes o contrapuestas, tales como el materialismo y espiritualismo, liberalismo y socialismo, individualismo y comunitarismo, universalismo y contextualismo. 5. Identificar y analizar los principales proyectos éticos contemporáneos, sobre todo los Derechos Humanos, tratando de comprender sus aportaciones originales y las tentativas de solución que proponen sobre los principales problemas morales de nuestra época. 6. Identificar y analizar las diferentes formas de organización política de las sociedades actuales, sobre todo el sistema democrático y el Estado social de derecho, fundamentado en el respeto a los Derechos Humanos y en la búsqueda incesante de la justicia. 7. Conocer y valorar las principales aportaciones teóricas de la historia de la ética y sobre todo las que más han contribuido al reconocimiento de los derechos y libertades individuales, sin olvidar las exigencias del deber moral en todas las culturas humanas. 8. Utilizar adecuadamente el método dialógico y el debate como instrumentos esenciales en el planteamiento de los conflictos y dilemas morales y como medio idóneo para estimular la capacidad argumentativa. 9. Participar de modo racional y constructivo en las actividades de clase, individualmente o en grupo, tratando de comprender las tesis y las actitudes éticas de los otros en un clima de diálogo y de tolerancia positiva. 10. Iniciar el descubrimiento de los principios y valores morales, adquiriendo independencia de criterio y juicio crítico, adoptando progresivamente hábitos de conducta moral que planifican la propia vida y rechazando aquellos que la hacen decaer en su dignidad de ser humano, así como estimular una imagen positiva de sí mismos y una autoestima adecuada de sus capacidades y actitudes. Contenidos I. Problemas
morales de nuestro tiempo. En este bloque temático se enumeran,
sin pretensiones de exhaustividad, una serie de problemas morales que
se presentan, ejemplarmente, como los más conflictivos de nuestra
época, y en los que aparecen involucrados factores sociales, políticos,
económicos, científicos y tecnológicos. II. La Democracia
como ámbito de los proyectos éticos contemporáneos.
En este campo temático hay que analizar el significado ético,
jurídico y político de la democracia como espacio de la
vida moral, que posibilita y enmarca la realización pública
de proyectos éticos. Los Derechos Humanos se comprenden, tanto
como la condición de la vida democrática, como el horizonte
para la realización de estos proyectos éticos. III. La racionalidad
y la estructura de la vida moral. En este campo temático se abordarán
los conceptos fundamentales para el análisis de la vida moral,
de tal modo que sirvan como fundamento teórico de los problemas
y proyectos que se han visto en los núcleos temáticos anteriores. IV. Teorías
éticas. En este bloque temático se abordarán las
grandes líneas de reflexión ética en la historia
y en el tiempo presente. Las éticas de fines, o éticas teleológicas,
y las éticas del deber, así como el modo en que definen
éstas y otras teorías el fundamento de la vida moral, ocuparán
este campo.
2. Comprender
y expresar correctamente el significado histórico y plural de las
normas y valores morales de los individuos y de las sociedades humanas
sin derivar acríticamente en una indiferencia moral ni en un relativismo
absoluto. 4. Identificar y expresar de modo fundamentado los principales conflictos morales del mundo actual en los que se presentan de modo claro posiciones éticas diferentes u opuestas. 5. Conocer y exponer de modo adecuado las principales aportaciones teóricas de los proyectos éticos de nuestra época, en particular de los Derechos Humanos. 6. Conocer y expresar de modo correcto y razonado la noción de sistema democrático y del Estado social de derecho como forma de organización política en España y en todo el mundo. 7. Conocer y expresar adecuadamente los principales núcleos conceptuales de algunos sistemas éticos occidentales que más han contribuido con sus aportaciones conceptuales y con su práctica social al reconocimiento de las libertades y los derechos de las personas en todo el mundo. 8. Utilizar
el diálogo y la argumentación como medio adecuado para justificar
las propias posiciones éticas y para refutar las ajenas. 9. Participar de modo democrático y cooperativo en todas las actividades programadas tanto en el aula como fuera de ella. 10. Iniciar
la construcción de un código de conducta moral personal
y autónomo. Se pretende evaluar si el alumnado es capaz de comenzar
en esta etapa de desarrollo psicológico la creación de su
propio itinerario de madurez moral, superando los niveles convencionales
del desarrollo moral e iniciando el nivel de universalidad e imparcialidad
éticas. |
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